Había
imaginado ese momento por mucho tiempo; desde que entendió el valor
del dinero. Se reventó el lomo bajo el sol despiadado por tantos
años, acicalando patios, recogiendo escombros y basura, buscando
hacer chivos en la pintura o en la albañilería. Fue víctima de la ira de ex-esposas rabiosas, del desdén de hijos
malagradecidos y del menosprecio de extraños en la calle que nunca lo conocieron.
Una
hernia que bajó de la ingle, le apretaba los testículos cada vez que orinaba. Montañas de mierda
pesaban sobre él. Pensó que era su derecho, que ahora, al final, ejercería el
control sobre su vida. La navaja partió la arteria; la sangre
comenzó a manar a la vez que una sonrisa nacía de sus labios. Él
buscaba su recompensa. Él empuñaba el filo amolado desde aquella
esquina oscura. Sabía que pronto alguien vendría a cobrar el
billete de lotería: un trozo de papel más, como muchos otros, que
salva y cobra vidas.
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Artista: Peter Callesen |
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