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El Heavy Metal nuestro de cada día:

El Heavy Metal nuestro de cada día: Airon Meiden Parte I
Para el 1989, Wolf Marshall era uno de los ensayistas que más disfrutaba leer y a quien, desde entonces, he tratado de imitar impunemente en muchos de mis escritos. En una de sus columnas regulares titulada Music Appreciation, en la extinta revista Guitar for the Practicing Musician y con motivo del lanzamiento al mercado del disco The Seventh Son of a Seventh Son, el autor comenzaba diciendo...

jueves, 31 de mayo de 2018

Dos (05/2018)


     Ya son dos. El segundo aniversario de este invento ha traído cosas nuevas e insospechadas. Alegadamente, según los algoritmos de Google, el tráfico a través de esta página ha aumentado significativamente en estos últimos meses, aunque desconfío de Google y de las estadísticas en general. De seguro, los spambots siguen haciendo de las suyas. No obstante, ya sean humanos o pedacitos de código, me complacen las visitas. Ahora bien, si gran parte de ese aumento en tráfico es realmente humano, se debe al increíble trabajo que está haciendo David Rubio con su concurso mensual, El Tintero de Oro. Puedo resumir ese espacio de esta manera: buenas letras, autores y blogueros creativos, y la dinámica de un ecosistema de camaradería y apoyo. Lo recomiendo tanto para los que escriben como para los que leen. Otro factor posible en este crecimiento puede ser mi incursión en Google+, aunque todavía solo he mojado los pies, desde la orillita, sin verdaderamente sentir ganas de lanzarme. Las redes sociales logran atrapar a mucha gente; a mí, usualmente, me aburren.
     Dos años más tarde, los números parecen indicar que lo más reciente es lo más popular. Tal vez eso sugiera cierta evolución, sin embargo, de lo escrito el pasado año, tengo mis propios favoritos que no necesariamente concuerdan con los del ciberespacio. Hechos de Papel sigue siendo, a mí entender, el microrelato mejor realizado hasta el momento y el que menos tiempo he tardado en publicar. Esa historia (o ambas, debo decir) nació y maduró en espacio de solo horas. Caracola y Hechos de Papel III son mi mejor esfuerzo poético este año y en especial por que ambos surgieron desde una hoja completamente en blanco. Siento que El Rapto es mi mejor cuento, no solo de este año, sino de siempre. Lástima que muy pocos internautas lo han abordado. Kakfa siempre será uno de mis autores favoritos... El día de la bomba es el último ensayo que escribí y el mejor, si tan solo por las terribles coincidencias que señala. En Las habichuelas mágicas intenté ridiculizar, por medio de una metáfora desesperada, al puertorriqueño estulto que sigue pensando que los norteamericanos nos estiman y dan las cosas sin esperar algo a cambio. Creencia viene a ser mi trabajo de narración más ambicioso hasta el momento. Originalmente ideado como un libreto para teatro, llegué a entender que nunca estaré satisfecho con su contenido, pero ya hice las pases con él. Ignorando lo controversial de los temas presentados, no creo que llegue a ser muy popular ya que supera las 3,000 palabras.
     Muchas cosas han pasado en los últimos meses. Puerto Rico sangra por un tajo en su historia. El tiempo se mide, ahora, contando los meses después del huracán María, como si fuera el día cero. Ya hablé de mi encuentro con esa loba en La puerta que canta. Esa memoria será difícil de roer. Precisamente, el tiempo y la memoria son los temas que me conciernen este próximo año. Algunos habrán percibido las razones para esto en Del Barco y la Farola y en Las Olas. Mi padre se dejó llevar por la corriente; no quiso nadar. Esa no va a ser mi suerte. Si algún día me toca abordar su barco, estaré listo. Tendré mucha vida y muchas ganas de recordar. Combatiré, hasta el último suspiro, la invasión senil de mi cabeza. Este espacio creativo es parte fundamental de mis defensas en esta guerra declarada contra los que antes fueron mis tesoros más preciados y ahora son mis enemigos más temibles: el tiempo y la memoria.
     He omitido una segunda ruptura en el tiempo, ocurrida en meses recientes, tal vez tan severa como la del huracán. La predije en Carta abierta a un escritor y en La Trampa. El sacrificio fue necesario. No podía ser de otra manera. Ahora, una de mis vidas agoniza mientras la otra aprende a caminar. Dejaré que madure. Pronto, saldrá de caza. Muchas criaturas andan sueltas y quedan demonios por atar. De la otra, la occisa, no fui el verdugo. Ella solo fue testigo de lo efímero que son todas las cosas, del tiempo que nos da la vuelta cada día y se agota, y de la escasa arena que nos deja para jugar.


sábado, 26 de mayo de 2018

Endless Forms Most Beautiful (05/2018)

“Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.”
Ángel González













     En la voz tranquila y profunda de Richard Dawkins comienza el octavo disco de la banda finlandesa Nightwish, Endless Forms Most Beautiful (2015). En el preludio; la calma antes de una explosión; el famoso biólogo reflexiona:

"El consuelo más profundo
reside en entender
esa corriente invisible y antigua...
…(que) nos estremece ante su belleza."


     Las últimas palabras de esa estrofa encienden la mecha para A Shudder Before the Beautiful, que explota en los sentidos con sus primeras notas. La orquesta, protagonista de los primeros compases, se funde luego con la guitarra en un ritmo desenfrenado. Somos los peregrinos, canta Floor Jansen, usando una voz nueva, raspando la parte más baja de su amplio registro vocal. Somos los viajeros, dice Floor, buscando escribir nuestro propio cuento. En Weak Fantasy, Floor y Marco Hietala (bajo, vocales) claman urgente para que abandonemos la superstición. Las dos voces, la dulce y la áspera, unísonas, denuncian el miedo como una herramienta brutal y milenaria para subyugar mentes. Los versos pesan, cargando otra voz nueva e interesante de la vocalista. En el interludio, la música baila alrededor de una lumbre, al ritmo celta de una guitarra acústica.
     Élan quiere experimentar la vida. Nada tiene que ver con las controvertidas ideas de Bergson. Floor y Troy Donockley (gaita, guitarra, flauta), los nuevos integrantes de la banda, acuñan una melodía ancestral que alguna vez pudo ser una canción de cuna primitiva. La flauta suena como el canto de un ave en la madrugada que intentan evocar. Elán es una caricia que despierta suavemente y también una fuerza vital que incita a probar el vino, a nadar entre las nubes y a saltar desde el borde del acantilado. Yours is an Empty Hope, probablemente la canción más pesada de todo el álbum, suena a despecho y sabe a resentimiento. Potente y violenta es su ristra de mensajes íntimos que solo sus protagonistas pueden descifrar. Our Decades in the Sun es más que la balada obligada. Floor conmueve con su voz dulce y penetrante que se acerca y se aleja, como el mar en la playa donde tanteamos nuestros primeros pasos, todavía con aletas y llenos de agallas. En la cadencia, las cuerdas tejen un tema profundo que evoluciona en cada compás. En My Walden encuentran a Donockley cantando a la naturaleza en lengua gaélica, justo al umbral de la cabaña de Henry David Thoreau.
     Endless Forms Most Beautiful viene a rendir tributo a esa fuerza antigua y poderosa que nos ha traído hasta aquí, entendida y apreciada desde la ciencia. El concepto gira en torno a dos libros del mismo Dawkins: The Ancestor’s Tale (2004) y The Greatest Show on Earth (2009). El primer libro es un viaje hacia atrás en esa corriente del tiempo, de la mano de diversos protagonistas que son cada vez más antiguos: de hija a madre, de madre a abuela, y así hasta llegar a LUCA, el último común ancestro de toda la vida en la Tierra. En el segundo se expone la abundante evidencia, incluyendo la que aportan otras ramas desconectadas de la ciencia, para sustentar la evolución como una teoría con el mismo peso que la gravedad. Dawkins no solo aprobó el uso del material sino que también grabó varias narraciones para el álbum y participó en un concierto en el Wembley Arena con la banda. No obstante, la celebré frase, que también da nombre al álbum, es inspiración de Darwin en el El Origen de las Especies (1859):

“There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone cycling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being, evolved.”

     La segunda mitad del álbum continua con Edema Ruh y Alpenglow que seducen con sus melodías y sus potentes coros y sirven de preámbulo para el enigma de una mirada en The Eyes of Sharbat Gula. El último tema, The Greatest Show on Earth es, según Toumas Holopainen (teclados, compositor, letras), la obra cumbre de Nightwish. Ambiciosa y larga, pretende condensar la historia del universo en pocas decenas de minutos. Técnicamente compleja, repleta de cambios en ritmo y tiempo, crea el espacio perfecto para que cada integrante de la banda experimente y luzca. El tema se estructura en cinco partes, que narran periodos específicos de la historia. La primera parte da luz a un planeta y en la segunda nace la vida. La tercera parte está dedicada al simio condescendiente. El último capítulo, madera a la deriva, es especialmente impactante. Dawkins reaparece para verter una de sus tesis principales:

“Vamos a morir y eso nos hace los agraciados. La mayoría de las personas nunca van a morir porque nunca van a nacer. La cantidad potencial de personas que pudo estar en mi lugar, pero que nunca verá la luz del día, supera la suma de todos los granos de arena en Arabia. Ciertamente, entre esos fantasmas no nacidos, se encuentran poetas más grandes que Keats y científicos más grandes que Newton. Sabemos esto porque la variedad de personas posible permitida por nuestro DNA excede masivamente la cantidad actual de personas. En los dientes de esa probabilidad estupefacta, somos tú y yo, ordinarios, los que estamos aquí. Nosotros, los pocos privilegiados que ganamos la lotería del nacimiento contra todas las probabilidades, ¿cómo nos atrevemos a quejar de nuestro inevitable regreso a ese estado anterior de donde la gran mayoría nunca ha despertado?

     Endless Forms Most Beautiful es duro, como el rock pesado debe ser, pero es también tierno y estético. Tiene sus momentos de furia y de paz, como los buenos debates suelen tener. La banda y la orquesta chocan, aunque no son opuestas, y se fusionan en cada colisión, creando luces y sombras que varían en el ojo del observador, algo que el buen arte siempre logra. El álbum invita al pensamiento profundo y extendido, como todo buen libro debe hacer y narra una aventura épica, como las que los buenos cuentos saben contar.


The Greatest Show on Earth - Arreglo y Cover por Fernanda Alba.