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El Heavy Metal nuestro de cada día:

El Heavy Metal nuestro de cada día: Ronnie James Dio
Para el demonio que devoró las entrañas de Ronnie James Dio, solo tengo la más cruel rabia y tirria. Ruega a Dios que no te invoque en una ceremonia oculta, desde el centro de un círculo de sal y fuego. Ruega que no escuches los gritos de mis mandrágoras, imperándote a salir. Pide en vano a los poderes que quieras, que no te arranque de las llamas oscuras donde te escondes...

martes, 13 de febrero de 2018

El Heavy Metal nuestro de cada día: Yngwie Malmsteen

Desde Estocolmo llegó el joven rey vikingo. Tenía el pelo largo y le hacía el amor a su guitarra, como Jimmy Hendrix. Cargaba en su estuche partituras de Bach y Vivaldi. Seguía el camino hecho por Ritchie Blackmore, Uli Jon Roth y Randy Rhoads. La vieja música venía a rescatar al rock pesado de su estupor pentatónico, de su monotonía. Yngwie era su avatar y la guitarra un hacha que amolaba con lima, causando ondas en su diapasón. El festoneado le permitía pisar más suave y más rápido las notas. Con su destreza elevó el arte eléctrico a la estratosfera de la dificultad. Ejércitos de escalas heredamos los que comenzamos, por aquel entonces, a crecer cayos en los dedos. Por mi parte, aunque practique durante mil años, mis dedos jamás serán tan ágiles bailando entre los trastes de una guitarra. Mi pajuela nunca será tan precisa y articulada como la suya, cuando ataca sin piedad las cuerdas. Ni hablar de mi presencia aterrorizada en el escenario. Yngwie siempre es la estrella; nació para el espectáculo y es fiel en estilo y actitud a la época antigua que lo inspira. La música, como todo arte, es cíclica. Bien lo dijo Wolf Marshall: si el solista parece hacer cosas imposibles, si parece que estrangula al instrumento y de su cara salen muecas diábolicas, de seguro estarás viendo a Yngwie Malmsteen. Pero, mira de nuevo y escucha bien, Niccolo Paganini puede estar también en la tarima.