Si te comparto una noticia
o un relato trivial y estulto,
creerás que busco una reacción,
y te obligo a una respuesta.
Si pregunto cómo te encuentras
estoy fingiendo, es un amague,
pero una pregunta, aun falaz,
merece siempre una respuesta.
Si te deseo un día alegre
mentí, quiero todo lo opuesto,
un ciclón que opaque tu cielo,
sufre como yo estoy sufriendo.
Si te digo cómo me siento,
no hay mucho que puedas hacer
que no sea mentir por clemencia
o peor, matarme en silencio.
Si te amonesto por tu apatía,
y declaro la guerra a tu indiferencia,
es un disparo a los pies, arden mis naves,
te cierro para siempre la puerta.
Entonces, todo lo que diga
se puede tornar en mi contra
porque otra vez más, sin remedio,
estoy rogando una respuesta.
