El Heavy Metal nuestro de cada día: Endless Forms Most Beatiful
En la voz tranquila y profunda de Richard Dawkins comienza el octavo disco de la banda finlandesa Nightwish, Endless Forms Most Beautiful (2015). En el preludio; la calma antes de una explosión; el famoso biólogo reflexiona...
Isabela, pretérito encanto, una vez me estrellé feliz en tus dunas y me revolqué en tus sábanas de cuarzo. Me arrebocé en la playa con tu espuma, soñé mi vida, apenas comenzando.
Isabela, sirena lozana, veo al sol nacer desde tu verde busto y esconderse caliente bajo tu falda. Oigo tu canto desde lo mas oscuro con esa voz de trueno, salitre y agua.
Isabela, hechicera ardiente, córtame la piel con tu aliento de vidrio, quema mis ojos con luz albiceleste, besa, con tus labios de sal, mis heridas para que ese ardor insoportable, corriendo feroz por mi mente y mis venas, encienda de nuevo la llama en mi sangre.
Se cumplieron ya más de 20 años del comienzo de
Epica, una de las bandas más importantes volando el estandarte del Metal Sinfónico, siguiendo los pasos de Therion y Nightwish. Mark Jansen fundó, para
finales de los noventa a After Forever (coincidentemente reclutando, en ese
momento, a la voz más importante de estos últimos años en el heavy metal:
Floor Jansen (sin parentesco) que eventualmente llegó a Nightwish, una de las
esas bandas que Mark adoraba cuando joven). Mark abandona a After Forever en el
2002 para fundar a Epica, y en el proceso se enamora de una pelirroja,
Simone Simons, que cantaba como un ángel, pero mantenía el fuego y la rabia del
Heavy Metal corriendo por sus venas. El tiempo no deja de transcurrir para
nadie y resulta que el amor entre Mark y Simone eventualmente se extingue, pero
su amor por la música aun los mantenía unidos, así que decidieron seguir con la
banda. Ad Sluijter fue reemplazado por el belga Isaac Delahaye, un guitarrista
y compositor de primera, con una presencia escénica incuestionable. Coen
Janssen sigue, al día de hoy, detrás de las teclas y componiendo mucho de la
banda sonora orquestal de Epica. La sincronía y velocidad de las extremidades
de Ariën van Weesenbeek, en la percusión, siguen desconcertando a los
bateristas más famosos. Epica es una mezcla exquisita de géneros: desde el
metal sinfónico a las dulces notas de una balada pop, desde un Death Metal pesado y tétrico, hasta el excéntrico folclor medieval del norte de
Europa y más allá, donde se baila al ritmo de escalas arabescas y mediterráneas
y donde también se puede escuchar el sonido oculto de las pirámides Maya.
Epílogo:
Estoy convencido de que Mark Jansen fue visitado cuando niño y en repetidas ocasiones, por demonios terribles, tal vez por los mismos demonios que se ocultaban en la noche detrás de las puertas de mis armarios. De su suerte final, solo él puede dar testimonio, pero sus múltiples grados en psicología, los gruñidos que hace en cada una de sus canciones, en contraste al sonido etéreo de Simone y la forma en que su rostro se transforma cada vez que la cámara lo enfoca, me hacen pensar lo peor...